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Conozca sus derechos durante redadas de inmigración en Santa Ana

  • Foto del escritor: Attorney Denise P. Cabrera
    Attorney Denise P. Cabrera
  • 7 jul
  • 6 Min. de lectura

Si vive en Santa Ana y le preocupan las redadas de inmigración, usted tiene derechos importantes que lo protegen. La ley migratoria puede parecer abrumadora, pero saber cómo actuar y qué no hacer puede marcar una gran diferencia para usted o alguien a quien usted quiera. En este blog, explicamos estos derechos en términos sencillos y ofrecemos una guía clara sobre cómo manejar encuentros con oficiales de inmigración, tanto en casa como en la calle.


Recientemente, con el aumento de reportes sobre actividades de control migratorio en Santa Ana, es más importante que nunca entender sus derechos legales. Ya sea que esté indocumentado, tenga un estatus temporal o esté en medio de un proceso migratorio, la Constitución todavía lo protege. Revisemos qué hacer si agentes migratorios llegan a su casa, lo detienen en público o lo arrestan, y cómo responder de forma segura y legal en cada una de estas situaciones.



Usted tiene derecho a guardar silencio



Uno de los derechos más importantes que tiene al tratar con oficiales de inmigración es el derecho a guardar silencio. No está obligado a responder preguntas sobre su estatus migratorio, su país de origen o cómo ingresó a Estados Unidos. Este derecho aplica tanto si lo detienen en la calle como si un agente llega a su puerta.


Guardar silencio no significa que esté siendo poco cooperativo, sino que está protegiéndose de autoincriminarse. Todo lo que diga a un oficial de inmigración puede ser usado en su contra más adelante, especialmente si no conoce completamente su situación legal o si está bajo presión. Por eso, la mejor respuesta en estas situaciones es decir con calma y claridad: “He decidido guardar silencio hasta que hable con mi abogado”. Esto demuestra a los oficiales que usted conoce sus derechos y los está ejerciendo correctamente.



No firme ningún documento sin un abogado



Durante redadas migratorias o encuentros con agentes de ICE, a menudo las personas son presionadas para firmar documentos. Estos pueden incluir formularios de salida voluntaria o declaraciones que renuncian a su derecho de ver a un juez de inmigración. Firmar algo sin entender lo que significa puede tener consecuencias graves.


Usted tiene derecho a negarse a firmar cualquier cosa hasta que tenga la oportunidad de hablar con un abogado de inmigración calificado. Si no comprende totalmente el contenido de un documento o si está escrito en un idioma que no habla, no tiene obligación de firmarlo. Pida con cortesía pero con firmeza hablar con su abogado antes de continuar. Esta única acción puede ser la diferencia entre ser deportado rápidamente o tener la oportunidad de quedarse y pelear su caso en la corte.



Cuando agentes migratorios llegan a su casa



Si oficiales de inmigración llegan a su casa, no pueden entrar a menos que tengan una orden judicial firmada por un juez. Una orden administrativa firmada por un oficial de ICE no es suficiente. Muchas personas no saben esto y abren la puerta voluntariamente, permitiendo que los oficiales entren. Una vez que la puerta está abierta, puede que les dé permiso sin saberlo, lo cual puede complicar su situación legal.


El procedimiento correcto es mantener la puerta cerrada y pedir a los oficiales que deslicen la orden por debajo de la puerta o que la muestren por una ventana. Tómese su tiempo para leerla y confirmar que está firmada por un juez. Verifique que tenga su nombre y dirección para asegurarse de que esa orden aplica a su casa y su caso. Si la orden no es judicial, no está obligado a dejarles entrar. Puede decir con calma: “No doy mi consentimiento para que entren”, y mantener la puerta cerrada.


Al mantener la calma y seguir este protocolo, evita que la situación se intensifique y a la vez protege sus derechos.



Si inmigración lo detiene en la calle



Ser detenido en público por oficiales de inmigración puede ser una experiencia aterradora. Pero nuevamente, usted tiene derechos. Al igual que en su casa, no está obligado a responder preguntas sobre su estatus o antecedentes. Puede guardar silencio y pedir hablar con un abogado.


Es importante mantenerse tranquilo y sereno. No corra, discuta ni actúe de forma agresiva, ya que eso puede ser usado en su contra. En lugar de eso, diga claramente que no responderá preguntas y que quiere hablar con un abogado. También puede preguntar: “¿Estoy libre para irme?”. Si la respuesta es sí, retírese lentamente y con calma. Si la respuesta es no, repita que permanecerá en silencio y que desea asistencia legal.


Recuerde que los agentes migratorios están entrenados para recopilar información y construir casos rápidamente. Protegerse empieza con decir menos, no más.



Si lo detienen agentes de inmigración



Si es detenido por inmigración, lo primero es mantenerse calmado. La detención no significa automáticamente deportación. Usted aún tiene derechos, incluyendo el derecho a contactar a alguien y el derecho a solicitar una audiencia de fianza.


Debe saber quién es su contacto de emergencia y memorizar su número. Esta persona puede notificar a su abogado o ayudarlo a encontrar uno. Avísele dónde está y que necesita representación legal. Cuanto más pronto se conecte con un abogado, más opciones puede tener para defender su caso.


También es importante entender que no toda detención lleva a una deportación inmediata. Muchas veces existe la posibilidad de pedir la libertad bajo fianza. Su abogado puede solicitar una audiencia de fianza con un juez de inmigración. Para ser liberado, su abogado deberá demostrar que usted no representa un riesgo de fuga ni un peligro para la comunidad. Si estos puntos se prueban, el juez puede fijar una fianza que le permita regresar a casa mientras su caso continúa.



Cómo prepararse para emergencias



La mejor manera de enfrentar acciones migratorias es estar preparado con anticipación. Eso significa tener un plan en caso de que lo detengan o enfrente una redada. Identifique a una persona de confianza —un amigo, familiar o defensor comunitario— que pueda ser su contacto de emergencia. Asegúrese de que tenga la información de su abogado o sepa cómo comunicarse con servicios legales.


Prepare una carpeta con documentos clave como su identificación, copias de papeles migratorios, la tarjeta de presentación de su abogado y cualquier prueba de residencia a largo plazo en EE.UU., como recibos, contratos de arrendamiento o registros escolares. Comparta esta carpeta con alguien de confianza.


Si tiene hijos, piense con anticipación quién los cuidará si es detenido. Prepare un permiso por escrito o un documento de poder notarial que permita a alguien actuar en su nombre temporalmente. Cuanto más preparado esté, más control tendrá sobre una situación incierta.



Por qué hablar con un abogado es importante



La ley migratoria es compleja y cambia con frecuencia. Tener un abogado de inmigración con experiencia a su lado es una de las mejores formas de proteger sus derechos. Un abogado puede ayudarle a entender sus opciones, representarlo en corte y evitar errores costosos que podrían afectar su caso.


Incluso si no tiene estatus legal, aún tiene derechos constitucionales. Un abogado calificado puede asesorarlo sobre si califica para algún alivio, como asilo, cancelación de deportación o ajuste de estatus. También puede ayudar con audiencias de fianza y asegurar que cualquier comunicación con oficiales migratorios se haga correctamente.


Es importante no depender de rumores o consejos de personas que no están autorizadas legalmente. Su futuro puede depender de la información y representación que reciba, así que asegúrese de que provenga de una fuente confiable.



Comparta esta información y proteja a su comunidad



La aplicación de leyes migratorias afecta a más que solo a individuos —impacta a familias y comunidades enteras. Si aprende esta información, no la guarde para usted. Compártala con su familia, vecinos, compañeros de trabajo y cualquier persona que pueda estar en riesgo.


La educación comunitaria es una de las herramientas más poderosas que tenemos para resistir la injusticia. Cuando más personas conocen sus derechos, es más difícil que esos derechos sean violados. Al tener conversaciones, compartir recursos y apoyarnos entre todos, construimos una red más fuerte de protección.


El objetivo no es solo evitar la detención, sino empoderar a nuestra comunidad para mantenerse informada, tranquila y unida.



Reflexión final



Conocer sus derechos es el primer paso para proteger su futuro. En tiempos de miedo o incertidumbre, tener información clara puede marcar toda la diferencia. Ya sea que esté en casa, en la calle o frente a una detención, usted no está indefenso.


La abogada Denise Cabrera, una abogada de inmigración certificada en California, continúa brindando orientación y apoyo legal a individuos y familias en Santa Ana y áreas cercanas. Si usted o alguien que conoce necesita ayuda, no espere. Cuanto antes hable con un abogado, más oportunidades tendrá de luchar por su futuro.


Comparta este mensaje, manténgase informado y recuerde: el conocimiento es su primera defensa.

 
 
 

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